¿Te vas a comprar ese vestido solo para una noche?
Fundada en 2009 y con sede en New York es conocida por ser la primera empresa en alquiler de prendas de lujo. Toda una pionera en el mundo del ‘renting’ relacionado con la moda, que bien puede tratar con ropa ya diseñada o incluso hacer un diseño exclusivo para un cliente. Eso sí, con la posibilidad de que esta misma pieza de ropa se vuelva a usar.
Se podría decir también que es de las primeras corporaciones que entra con
mucha fuerza en este sector sin dedicarse exclusivamente a la fabricación. Pese
a empezar como un negocio online, actualmente se ha convertido en una
franquicia con expansión mundial.
¿Qué solución
ofrece este negocio?
Al ser una empresa inspirada en el renting de vehículos de alta gama,
pretende trasladar lo mismo a la moda. Poner a acceso de casi todo el mundo
prendas de lujo, exclusivas o muy caras. Esto engloba a gran parte del mercado,
ya que una amplia mayoría de la gente que compra este tipo de ropa no le da uso
en su vida cuotidiana y la relega tan sólo a ocasiones especiales.
Además, pese al valor inalcanzable de muchos de sus productos, la
organización funciona con un sistema de suscripción que oscila entre 30 y 160
dólares al mes. Aunque también funcionan con alquileres individuales que por
normativa no pueden superar el 10% del producto comprado.
¿Qué necesita
para realizar su actividad?
Pues Rent The Runway necesita en primer lugar un gran soporte online, capaz
de tramitar todo el peso que estos intercambios suponen. También un buen servicio
de logística ya que sus franquiciados necesitan tener acceso a todas las
prendas disponibles en la web/aplicación. Evidentemente, el groso de la empresa
lo forman una gran flota de diseñadores y tintoreros, que superan los mil
empleados. Pues cabe destacar que tienen la tintorería que más prendas trata
por hora en el mundo (2000), un servicio más que necesario para que la ropa se
pueda rehusar cuanto antes. Ya que su principal activo es la ropa diseñada a
particulares o comprada, y esta se tiene que alquilar tantas veces como se
pueda. Por último, faltan por nombrar los dos extremos de la pirámide, pues
nada de esto sería posible sin sus dirigentes, y evidentemente, sin sus
empleados.
¿Qué hay tras
esta peculiar idea?
Las fundadoras de esta empresa son dos estudiantes de Harvard Business School,
Jennifer Hyman y Jennifer Feis. Dos amigas que durante las clases prácticas y
las reuniones ofrecidas tuvieron esta gran idea. Estas, mantienen la iniciativa
en la actualidad, especialmente la primera, siendo una de las dirigentes.
Tras el éxito cosechado estas
empresas son sus actuales socias, colaborando con más de 125 millones de
dólares, Bain Capital Ventures, Highland Capital, Kleiner Perkins Caufield
& Byers, Advance Publications, la empresa matriz de Condé Nast , American Express y Novel TMT Ventures.
Por último, añadir que tanto Hyman
como Feis mantienen en propiedad la empresa, y reparten e invierten junto a sus
socios de forma proporcional.

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