Ayúdame 3D, el pionero de las trésdesis
Ayúdame 3D es una organización española que ha sido toda una pionera en el
mundo de las trésdesis. La corporación las ofrece a personas
que han sufrido alguna amputación en las articulaciones superiores y las
distribuye a cualquier parte del planeta. Esta lo hace con el fin de mejorar la
vida cuotidiana y reducir la desigualdad a la que se enfrentan las los
receptores.
¿Qué son las trésdesis?
Son prótesis de brazo fabricadas con impresoras 3D. Estas van destinadas para
personas que no pueden permitirse otro tipo de articulación más cara. Además,
están producidas con un material llamado PLA, que proviene de recursos vegetales.
¿Qué diferencia hay con una prótesis?
A parte del coste de producción, la trésdesis es un producto mucho más
artesanal, este no incluye nada de tecnología, es puramente mecánico. Además,
se basan en la movilidad prensil, es decir, están destinados para coger y
mantener objetos, en ningún caso podrías llegar a tocar el piano, por ejemplo.
Son mucho más básicos, pero es un producto totalmente necesario para los más
desfavorecidos, ya que no pueden costear un prótesis.
¿Quién está detrás de todo esto?
Desde su habitación y con tan solo 24 años, Guillermo Martínez se ha
convertido en el líder de uno de los proyectos más bonitos en el mundo de la
salud. Como estudiante universitario y trabajador de una empresa que fabrica
juguetes con impresoras 3D, al joven madrileño se le encendió la bombilla. Este
enfocó a la perfección su formación en ingeniería, y al comprarse la impresora
3D más barata del mercado empezó a probar en casa. Tanto, que al final acabó desarrollando
esta genial iniciativa.
¿Cómo se subvenciona?
Pese a que la empresa parte con la solidaridad como bandera y regala las trésdesis,
es inevitable preguntarse de donde sale el capital. Y, como era de esperar, la
gran mayoría de su soporte económico proviene de donaciones privadas de otras
empresas, organizaciones, particulares, asociaciones, ONGs, etc. Respecto a
esto, cabe apuntar que el coste de producción es mínimo, ya que solo se necesita
plástico, electricidad y una impresora 3D, y en un principio no requiere apenas
personal. El precio máximo de una de estas ‘prótesis’ no supera en ningún caso
los 200 euros.
¿Qué problema soluciona y qué valor tiene?
El problema que soluciona es el alto coste de las prótesis que los
habitantes de países tercermundistas no se pueden permitir. Lo que soluciona
con un producto mucho más básico y muy útil. No tiene muchos productos más allá
de las trésdesis y su merchandising. No obstante, se caracteriza por adaptarse
a cualquier situación en las extremidades superiores.

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